2026年10月09日 (金曜日)
この50年間、私たちはあの録音を繰り返し聞いてきた

1976年10月6日、カリブ海のバルバドス沖でキューバ航空455便が爆破され、乗客乗員73人全員が死亡した。最初の爆発から墜落まで、わずか4分55秒。事件の首謀者とされたキューバ系亡命者2人は、十分な裁きを受けないまま米国で生涯を終えた。惨劇から50年。犠牲者の無念とともに、米国政府の責任を問う声は今も消えていない。「メディア黒書」、初出。
執筆者:セサル・ゴメス・チャコン
【黒薮注】シーウェル!:シーウェル空港のこと。
これは、1976年10月6日、バルバドス沖を飛行中に爆破されたキューバ航空のDC8型機のブラックボックスに記録されていた音声だ。
この録音は、聞くたびに胸が痛む、生々しい記録だ。しかし、キューバの民間航空会社が運航する455便(数字は「4、5、5」と読む)に乗っていた73人が経験した悲劇の、ほんの一部を伝えているにすぎない。
客室の座席の下で最初の爆発が起きてから、2度目の爆発によって機体が海上でばらばらになるまで、正確には4分55秒かかった。
突然の爆発音、負傷者の血と苦痛、炎、やけど、煙、窒息、恐怖におびえる叫び声、そして完全な絶望。455便に乗っていた73人にとって、最期を迎えるまでの時間はあまりにも長く、恐ろしいものだった。乗員たちは、深刻な損傷を受けた機体を着陸させようと、懸命に努力した。シーウェルの航空管制官たちも着陸を支援した。しかし、その努力は実らなかった。着陸地点まで、あと約8マイル、飛行時間にしてわずか3分だったが、奇跡は起きなかった。
バルバドスの海岸にいた海水浴客や漁師たちが見ている前で、カリブ海で現在までに起きた最大のテロ事件が発生した。2発の爆弾によって、73人の命が奪われた。犠牲者の平均年齢は30歳を少し超える程度で、その中には24人の10代の若者と、9歳の少女1人が含まれていた。パンアメリカン選手権で、すべての金メダルを獲得したばかりのキューバのフェンシング・ジュニア代表チームも、全員が犠牲になった。
キューバ人57人、ガイアナ人11人、韓国人5人の遺族の生活は、この事件によって一変し、二度と元には戻らなかった。海から遺体を回収し、祖国の土に埋葬できたのは、キューバ人8人だけだった。
事件後、主要な容疑者4人の身元はすぐに判明した。爆弾を実際に仕掛けたのは、ベネズエラ人のフレディ・ルゴとエルナン・リカルド・ロサノだった。2人はベネズエラで逮捕され、裁判にかけられた。一方、事件を計画し、実行を指揮したのは、キューバ出身のオルランド・ボッシュ・アビラとルイス・ポサダ・カリレスだった。この2人は事件よりずっと前から、米中央情報局(CIA)と米連邦捜査局(FBI)の記録に、テロリストとして名前が載っていた。
事件から約30年後に機密解除された文書によって、CIA、FBI、さらには当時の米国務長官ヘンリー・キッシンジャーまでが、ポサダ・カリレスとオルランド・ボッシュによるキューバの航空機爆破計画を事前に知っていたことが確認されている。
1976年7月9日、バルバドスでの事件の3か月前にも、ジャマイカのキングストン空港で、旅行かばんに仕掛けられた爆弾が爆発していた。このかばんは、本来なら別のキューバ航空機の機内で爆発するはずだった。しかし幸いなことに、その航空機の出発が40分遅れたため、機内での爆発は避けられた。
CIAとFBIは、これらのテロリストや、ほかの多くのキューバ出身のテロリストたちを事前に逮捕するために十分な情報を持っていた。公開情報だけでなく、秘密情報もあった。彼らは反共産主義の闘争を名目に、処罰されることなく活動していた。その活動は、CIAやFBIそのもの、さらには米国内や海外における市民の平穏な生活にまで害を及ぼしていた。
フレディ・ルゴとリカルドには、懲役20年の判決が下された。しかし、ボッシュ・アビラは、検察側の「手続き上の不備」を理由に、最終的に無罪となった。ポサダ・カリレスは、最終判決を待つ間、比較的快適な環境で8年間服役した。しかし、結局、最終判決が下されることはなかった。
その後、不可解な状況の中で刑務所から脱走し、まるで昼間に現れた吸血鬼のように、米国領内に姿を現した。1976年10月6日のあの悲惨な事件以来、ボッシュとポサダ・カリレスは、司法当局による消極的な追及を、何年にもわたって何度も逃れてきた。
その一方で、2人に関する記録は、米国の法執行機関や、キューバ、ベネズエラ、その他多くの国の治安当局に、次々と蓄積されていった。南北アメリカやヨーロッパのさまざまな都市では、2人が関与した爆弾が、民間施設などを標的に次々と爆発した。
この2人のテロリストは、それから長い年月を経て、いずれもマイアミで病死した。彼らは、あの許しがたい犯罪について、現在に至るまで自らの責任を認めていない米国政府に保護されながら、最期を迎えた。
執筆者:セサル・ゴメス・チャコン (César Gómez Chacón)
キューバのジャーナリスト、代表作にアンゴラ内戦を取材した『Cuito Cuanavale. Viaje al centro de los héroes(クイト・クアナバレ――英雄たちのただ中へ)』
Fuente: Durante 50 años hemos escuchado aquella grabación: “ ¡Seawell! tenemos una explosión a bordo y estamos descendiendo inmediatamente…!!!”
Fue registrada por las cajas negras del avión DC-8 de Cubana de Aviación, derribado en pleno vuelo junto a las costas de Barbados, el 6 de octubre de 1976.
Es un testimonio desgarrador que estremece una y otra vez, pero que apenas describe la tragedia vivida por las 73 personas que iban a bordo del vuelo 455 (leer cuatro cincuenta y cinco) de la aerolínea civil cubana.
4 minutos y 55 segundos fue exactamente el tiempo que medió entre la primera explosión bajo un asiento en la cabina de pasajeros, hasta que el avión, tras una segunda explosión, se desintegró sobre el mar. El estruendo inesperado, la sangre y el dolor de los heridos, el fuego, las quemaduras, el humo, la asfixia, los gritos de pánico y la total desesperación… Fue un desenlace demasiado largo y pavoroso para aquellas 73 almas que viajaban en el vuelo 455.
De nada valió el esfuerzo descomunal de la tripulación, ni el apoyo de los controladores aéreos de Seawell por hacer aterrizar aquella nave mortalmente herida. No se produjo el milagro, unas 8 millas y solo 3 minutos de vuelo faltaron para lograrlo. A la vista de bañistas y pescadores en las costas de Barbados fue consumado el mayor acto de terrorismo ocurrido hasta hoy en las azules aguas del Caribe.
Dos bombas arrancaron la vida a 73 personas, cuya edad promedio apenas rebasaba los 30 años, entre ellas 24 adolescentes y una niña de 9 años. Perecieron también todos los integrantes del equipo juvenil cubano de esgrima, que acababa de ganar todas las medallas de oro en el campeonato panamericano. 57 familias cubanas, 11 guyanesas y 5 coreanas nunca más volvieron a ser las mismas.
Solo los restos mortales de 8 cubanos pudieron ser recuperados del mar y enterrados en tierra patria.
Fue fácil dar enseguida con la identidad de los 4 principales encartados en los hechos. Fueron arrestados y enjuiciados en Venezuela Freddy Lugo y Hernán Ricardo Lozano, ambos venezolanos y autores directos de la colocación de las bombas. Y Orlando Bosch Ávila y Luis Posada Carriles, autores intelectuales y organizadores del atentado, ambos de origen cubano, que desde mucho antes figuraban como terroristas en los expedientes de la CIA y el FBI.
Documentos desclasificados casi 30 años después confirman que la Agencia, el FBI y hasta el secretario de estado Henry Kissinger sabían con antelación de los planes de Posada Carriles y Orlando Bosch para derribar aviones cubanos.
El 9 de julio de 1976 (3 meses antes que el crimen de Barbados) una bomba explotó en una valija en el aeropuerto de Kingston, Jamaica. Dicha valija debió estallar a bordo de otro avión de Cubana, que por fortuna demoró 40 minutos en salir.
La CIA y el FBI tenían información pública y secreta más que suficiente para detener a tiempo a estos y a muchos otros terroristas de origen cubano que, en nombre de lucha contra el comunismo, actuaban impunemente, incluso, contra dichas agencias y contra la tranquilidad ciudadana en el propio territorio de los Estados Unidos y allende sus mares.
Fredy Lugo y Ricardo fueron sentenciados a 20 años de prisión. Pero Bosch Ávila fue finalmente absuelto debido a “defectos técnicos” por parte de la fiscalía. Posada Carriles guardó cómoda prisión durante ocho años mientras aguardaba una sentencia definitiva que nunca llegó. En extrañas circunstancias logró escapar de la cárcel y aparecer luego, como un vampiro a la luz del día, en territorio norteamericano.
Desde aquel fatídico 6 de octubre de 1976, Bosch y Posada Carriles burlaron, uno tras otro, año tras año, los tímidos intentos de la justicia. En su lugar, engrosaron con creces los expedientes de las agencias de aplicación de la ley de los Estados Unidos, y los órganos de seguridad de Cuba, Venezuela y muchos otros países. Más y más bombas de su autoría explotaron contra objetivos civiles en diversas ciudades de América y Europa.
Ambos terroristas murieron de muerte natural muchos años después, en Miami, cobijados por el mismo gobierno que aún hoy no reconoció su culpabilidad en el abominable crimen.

